Será que la semana pasada me vi tropecientos capítulos de "Como conocí a vuestra madre" y sus recurrentes flashbacks, y que la otra noche no podía dormir... que recordé aquel fin de semana del año 93 con 16 años menos que hoy, y decidí compartirlo por aquí.
En el año 92 había ido a visitar a nuestro amigo Luís que se había mudado a Badajoz. Y que mejor momento que durante carnavales, lo pasamos tan bien, que al siguiente año quiso ir todo el mundo.
El jueves llegamos Rafa, Pedro y yo, para al día siguiente unirse Álvaro, Ale, Mateo y alguno más que ahora no recuerdo y que no participaron de las historias divertidas.
La casa de los padres de Luís, en pleno centro histórico, era increíble, 3 plantas, la había remodelado el padre poco a poco y le había quedado genial.
Una primera planta con un patio, cocina, baño, salón y sala de juegos, segunda planta con habitaciones, y una tercera que era un ático-loft para los padres.
Ya la primera noche, Rafa la lió, y dejó un cigarro encendido sobre el tocadiscos, que rompió y atravesó el plástico, primer estropicio de muchos más que sucederían en ese fin de semana.
La primera noche fue tranquila, pues lo fuerte llegaría al día siguiente. Recuerdo que me disfracé de Goku de Bola de Dragón con un disfraz que me hizo mi madre, y que al año siguiente aprovechó Rafa, ese disfraz me dio mucho juego.
Lo primero que hicimos fue un macrobotellón con los amigos de Luís, del que Rafa no pasó, pilló un pelotazo, de esos graciosos, pero de los que no sabe él donde está. Lo primero fue, cuando fuimos a mear contra una pared, un clásico del botellón. Acudíamos a esa pared los tres, Pedro, Rafa y yo, pero Rafa nunca llegó a esa pared, cuando empezamos a vaciar la vejiga pedro y yo, éste me preguntó por Rafa, miré hacia atrás, y dije, detrás tuya, le estaba meando toda la capa de Drácula que llevaba, se la dejó preciosa, y Rafa no sentía los golpes que medio broma medio en serio, Pedro le propinó.
Yo era el chico responsable y la madre de Luís me dejó la llaves de su casa, por lo que pudiera pasar, pasó que me dio un apretón, y tras el botellón y antes de ir a la zona de fiesta, me dirigí a casa de Luís, pero no solo yo, sino que también los demás, que de igual forma iban apretados.
Entonces sucedieron muchas cosas...
Cuando entramos, Rafa con su ciego, salió pitando para encender la luz, diciendo que conocía la casa como la palma de su mano, tiró un jarrón y lo destrozó, escondiendo los pedazos en cualquier sitio, y serían encontrados, sí... conocía la casa muy bien.
Pedro quería quitar ese olor a orines, y fue al ático de los padres, y gastó un bote de desodorante rexona en su capa, olor que no se fue en horas de la casa.
Pedro decidió que tenía hambre, pensó que la encimera era el mejor sitio para cortar salchichón, destrozando la encimera, se comió a mordiscos un pollo asado que era para los padres, y entre todos comieron la pasta que había preparado la madre de Luís para su hijo menor. Si con eso no era suficiente, se cepillaron una bandeja de tarta de galletas y natillas... entonces Rafa, se atragantó expulsó de su boca sobre la bandeja una buena cantidad de medio digerida tarta de natillas, y cayó al suelo con los ojos vueltos, entre Álvaro y yo que por entonces éramos muy tirillas lo acercamos al baño, pero el 1.90 m de Rafa y su peso muerto hacía que no pudiéramos con él, y la cabeza se nos caía dentro del retrete, pedimos ayuda, y Mateo nos la prestó, tirando de la cisterna y dejando el flequillo de Rafa bastante modo, ahí acabó su noche.
Le dejamos durmiendo y nos fuimos, gracias a mi disfraz, recuerdo que se nos acercaron dos lugareñas, que conocían a Javi, el hermano de Luís, ellas se vinieron con nosotros, y una se enrolló conmigo, y otra con Pedro. Al rato, Mateo, que medía 2 metros y pesaba 120 kilos, disfrazado de monje satánico, se acercó al sitio donde yo estaba con la chica, nos separó y le preguntó a la chica, palabras textuales: "Oye, ¿tienes amigas tan guarras como ustedes dos para mi y los demás?"... yo pensaba que me iba a pegar o algo parecido, entonces ella dijo, "¡sí claro!" llamó a su otra amiga, le contó la historia, me dio un beso y me dijo, en 15 minutos regreso,a los cinco nos fuimos nosotros a tomar algo. Según parece, las chicas volvieron y se enfadaron mucho al no encontrarnos allí, al año siguiente volví a verla y me giró la cara, seguían enfadadas con nosotros.
A nuestro regreso a la casa, no podía dormir, y me quedé viendo la tele en la chimenéa, entonces del sofá de al lado, salió la madre de Luís, y me soltó una que te mueres, por todos los destrozos que habíamos hecho, le sentó muy mal, pero me comí la bronca yo, que no había hecho nada.
Pero aún quedaba algo desternillante, y ocurrió cuando al despertar, Javi, el hermano de Luís, se encontró la bandeja de la tarta de natillas y galletas, con restos que poarecían de zurrapa, de esos que se quedan pegados, entonces raspó con la cuchara y se metió en la boca los restos que Rafa había expulsado a medio digerir, y mientras que Javi decía me encanta comer los restos de las tartas, yo le dije, eso es lo que Rafa vomitó anoche... y ya os podéis imaginar que sucedió...
Fue un fin de semana increíble, lo pasamos tan bien, era todo tan diferente, teníamos 18 años y que triste que con 35 ya no veo a ninguno de ellos.
lunes 9 de noviembre de 2009
Carnaval de Badajoz de 1993
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