jueves 12 de noviembre de 2009

Ecografía

Y la sensación ha sido muy rara, entre nervios y alegría, muchos nervios que no me dejaron dormir bien esta noche, y que me tuvieron una mañana loco y ansioso.

Y la hora y pico de espera, interminable.

Y de repente, aperece, ahí dentro, un feto, un protobebé, el protohijo del protopadre que soy yo.

Y está parado, sentado, tan tranquilo, hasta que viene una mujer con una pala de ultrasonido a molestarle, y no para de moverse, las manos contra la cara, para arriba, para abajo, nadando y nadando a través del Océano Anmiótico, surcando ese Océano rodeado por su madre.

Y el corazón late a 170 pulsaciones, y tiene hueso nasal, sus piernecitas, sus bracitos, su cerebro, tiene de todo, pero es tan pequeño, ni 6 cm, pero está sano, y es nuestro.

Y cuando me entero que está sano, no sé si tengo más ganas de reir o de llorar, pero al final es de llorar, pero hay que contenerse, que debo mantener una imagen.

Y aún quedan seís meses, no sé como voy a esperarte tanto tiempo.

Y ... uff, tengo muchas ganas de que nazcas.

2 comentarios:

Elena dijo...

qué bonito chiqui. Yo también tengo ganas, pero todo a su debido tiempo. Y ya te lo ha dicho el camarero del gondoliere: cuando te quieras dar cuenta, ya está aquí.

Madiam dijo...

Bueno, menudo padrazo vas a estar hecho!